¿Por Qué Los Implantes Mamarios Tienen Fugas?

De acuerdo con los fabricantes, las probabilidades de que ocurra una filtración en un implante de senos es de aproximadamente un 1% por año. Eso significa que cuanto más tiempo tenga el implante en su cuerpo, mayor será la posibilidad de que tenga una fuga. Por ejemplo, a los 10 años, el riesgo es del 10%. Algunos duran para siempre, otros se filtran en el transcurso del primer año.

¿Por qué los implantes tienen fugas? Hay dos razones principales, más una de muy rara ocurrencia. La causa más probable se denomina “fatiga por falla de plegado”. Se trata de un pequeño doblez que se forma en el borde del implante debido al movimiento muscular, lo cual -a su vez- ocasiona que los dos bordes se froten entre sí y, en el transcurso de los años, esa fricción termina perforando un agujero en el implante. La segunda gran causa de fuga, en el caso de los implantes rellenos de solución salina, viene dada por un mal funcionamiento de la válvula, o porque una porción de tejido se genera en el área la válvula. Rara vez ocurre como resultado de un accidente automovilístico, o como consecuencia de una caída en donde la persona se golpeó en el pecho. Y más raro aún, son los defectos de fabricación.

Cuando un implante tiene fugas, reemplazarlo tiene su costo. Usted debe entender que la ocurrencia de una fuga en un implante es algo de lo que el cirujano no tiene la culpa. Se trata de algo que nada tiene que ver con la técnica. Usted va a necesitar de otra cirugía para colocar un nuevo implante, además de anestesia, suministros y recuperación. Todo eso cuesta dinero. En algunas ocasiones, los fabricantes ofrecen un implante de reemplazo, sin cargo; y algunos ofrecen un seguro, el cual debe adquirir antes de la primera cirugía, con lo cual se cubre este tipo de incidentes.

Cuando una de mis pacientes sufre una fuga dentro del primer año, los costos de reemplazarlo corren por mi cuenta pues, si bien se trata de algo de lo cual yo no tengo la culpa, me siento mal por ellas. Después de un año, cobro menos que si se hubiera colocado el implante en otro lado y viniera a mí para reemplazarlo.

Si bien desearía que ninguna de mis pacientes tuviese una fuga de implante, sé que eso no es posible. Cada año coloco cientos de ellos y he ejercido en mi práctica privada durante más de 21 años; eso significa que alrededor de 10,000 implantes colocados por mí están viajando por todo el mundo. Si bien no es un pensamiento agradable, yo solo espero que si alguno de ellos llegase a filtrarse, la paciente regrese a mi consulta para así tener la oportunidad de ayudarle nuevamente.


Sea el jefe de su consultorio, pero no sea mandón

Soy un firme creyente de que un paciente debería ser como un socio al cuidar de sí mismo, especialmente cuando se trata de cirugía plástica cosmética. Porque, si bien un cirujano plástico tiene mucho más conocimiento acerca de los procedimientos que usted desea, hay alternativas en donde simplemente se tratará de una cuestión de gusto personal.

Cuando converso con un paciente sobre una cirugía, siempre le presento la información de la forma en que yo la manejo, tratando de ser tan imparcial como sea posible para que sea el paciente quien finalmente tome la decisión. Indudablemente, si se me consulta mi opinión o si ocurre que yo tengo alguna preferencia, se lo expresaré con franqueza al paciente, para que así pueda tomar una decisión informada. Yo no soy como un técnico que está obligado a hacer cualquier cosa que le se pida; lo que yo hago tiene que estar bien, tanto desde el punto de vista médico, como estético.

Si lo que usted desea que yo realice es algo que no me hará sentir orgulloso de mostrar como cirujano plástico, voy a declinar su solicitud. Eso no significa que usted deba tener las características perfectas de una súper modelo; simplemente, significa que el procedimiento que realice tiene que conducir a una mejoría que justifique el riesgo.

Yo animo a mis pacientes a hablarme directamente y sin rodeos, y a que me dejen saber qué es lo que realmente están tratando de obtener. Si yo carezco de esa información debido a que usted es una persona tímida o le avergüenza decírmelo, tendrá menos posibilidades de sentirse feliz con los resultados. No hay nada por lo que avergonzarse, solo sean honestos conmigo y obtendrán los mejores resultados.

Por otra parte, no me gustan los pacientes mandones, que me dicen lo que debo hacer y cómo debo hacerlo. Mi trabajo es educarles y ayudarles a determinar qué procedimientos tienen las más altas probabilidades de resultar exitosos. Si usted no desea escuchar lo que yo tengo que decir, tal vez debería aprenderlo por sí mismo (esta sugerencia no es en serio).

Exprese firmemente sus deseos, asóciese con un cirujano plástico que lo escuche y disfrute de los resultados de una saludable asociación.